¿Dónde… donde estoy?, ¿qué lugar es este en que he caído?. No observo a nadie por aquí, está todo oscuro y tenebroso, ninguna luz resplandece en este sitio.
La neblina espesa ha cubierto las calles por completo, el viento helado silba suavemente en mis oídos y sopla un aire penetrante que llega a congelar hasta los huesos.
Pareciera que estuviese sola, no es difícil de imaginar. Ya había observado todo mi entorno y ninguna presencia se puede apreciar, pero si de una cosa estoy segura, es que siento algo que no se puede ver, algo que me persigue y de lo que no puedo escapar, sé que está ahí y lo quiero averiguar.
Pero qué camino he de escoger, son todos iguales, no quiero cometer un error que pueda arrepentirme después.
Empiezo a recordar algo, música suave aunque el ritmo no lo es. Tengo dos opciones: quedarme aquí en la soledad absoluta, sin comida ni esperanza, o buscar algún alimento y refugio que pueda protegerme durante la noche y esperar la puesta del sol.
Vuelvo a La Fábrica, con mi gente, a mi sitio… Bienvenidos a todos, de nuevo.
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